El rol del acompañante

El rol del acompañante

¿Cómo gestionar mis propios sentimientos, expectativas
y necesidades a la vez que atiendo los de los peques y sus familias?

En el pasado desayuno estuvimos reflexionando juntas sobre el rol del acompañante, la increíble responsabilidad y privilegio que supone velar por el desarrollo saludable de otras personas, ver florecer sus capacidades y reflejar sus avances para que puedan ser conscientes de la transformación que están llevando a cabo y seguir avanzando.

“Los humanos dependemos, en todos los sentidos, de la ayuda de otros. Únicamente así podemos desarrollarnos. Al mismo tiempo, también dependemos de ayudar a otros. Quien no es necesario, quien no puede ayudar a otros, acaba solo y atrofiado. La ayuda, por tanto, no sólo sirve a los demás, también nos sirve a nosotros mismos.”

Bert Hellinger

Acompañar la infancia y en especial los 3 primeros años de vida en los que se forma la personalidad futura, es una labor fundamental que necesita ser defendida y entendida de otra manera. Puede que no esté reconocida como se merece ni social ni económicamente, pero tu sabes el valor que tiene lo que haces y el valor que te aporta haber elegido dedicarte a ello profesionalmente.

Es un regalo, casi un acto de meditación poder contemplar cómo un ser humano aprende a controlar progresivamente su cuerpo, hasta que puede andar, correr, saltar; cómo desde los primeros balbuceos se expresa hasta que descubre las palabras, arma sus propias frases y las utiliza para pensar, comunicarse y relacionarse mientras te enseña lo que es amar de verdad.

Ser acompañante es una labor de vida que implica haber hecho un trabajo personal profundo, haber estudiado y desaprendido, conocer muy bien lo que es ser humano y cuáles son esos principios que rigen el desarrollo de sus potencialidades, para poder aplicarlo en la relación con los peques, con sus familias, y también con tu niña interna que te acompaña cada día y necesita tu presencia.

El arte de acompañar tiene una triple dimensión, ya que implica aprender a atender a los niños y niñas, a sus familias mientras cuidamos también de nosotras mismas.

Te invito a coger lápiz y papel, y hacerte hoy estas preguntas. Deja que las respuestas fluyan y disfruta del sonido relajante que produce tu mano al escribir. Regálate este momento de autocuidado, la sabiduría
aflora automáticamente de tus respuestas.

Gestión de las expectativas

  • ¿Qué expectativas tengo y que puedo esperar en este momento de los peques a quienes acompaño?
  • ¿Qué espero de las familias y que puedo esperar en realidad?
  • ¿Qué expectativas pongo sobre mí y que puedo verdaderamente esperar de mi misma en este momento?

¿Para qué elijo hacer lo que hago? ¿Qué quiero conseguir?

  • ¿Qué quiero para los peques?
  • ¿Y para las familias?
  • ¿Y para mí?

¿Qué necesito para prepararme y responder mejor a...?

  • Las necesidades reales de los peques.
  • Las necesidades de sus familias.
  • Mis propias necesidades y procesos.

Probablemente menores, profesionales y familias nos beneficiamos de:

  • Un ambiente preparado y relajado que favorezca el aprendizaje y nos permita desenvolvernos con autonomía.
  • Relaciones de calidad y calidez basadas en el amor, y la seguridad que nos aporta un vínculo de confianza.
  • Reconocimiento y pertenencia.

Nos vemos en el siguiente desayuno el Domingo 24 de Noviembre para seguir construyendo aprendizaje juntas sobre "La comunicación y relación con las familias de los peques a quienes acompañamos".

La idea es que este espacio se nutra de la aportación de todas, por lo que esperamos que junto a tu inscripción al desayuno (escribiendo a layla.hernandez@entrearrullos.com) comparte un caso práctico sobre el que te gustaría trabajar.

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