Un nido compartido es…

La forma más fácil de autogestionar los cuidados a la hora de reincorporarse al trabajo. 

Un conjunto de familias vecinas que se ponen de acuerdo para contratar juntas a una profesional que cuide de sus peques en una de sus casa mientras ellos trabajan. 

El hogar preparado para los cuidados de menores de hasta 6 años, con una ratio máxima de 4, siempre que todos sean mayores de 1 año. Lo más recomendable y económico es que sea solo 1 hogar, aunque damos la posibilidad de hasta dos. 

Una alternativa a la escolarización que permite el desarrollo saludable y salir todos los días a la calle. Los niños necesitan presencia, contacto con la naturaleza, autonomía, confianza para poder hacer y SER y eso no requiere una gran insfraestructura.

El nido se basa en una red de apoyo mutuo y colaboración entre familias vecinas que se ponen de acuerdo para compartir los servicios de una profesional que cuidará de sus peques mientras ellas trabajan. En un nido compartido las familias han llegado a un acuerdo sobre: 

  • El horario semanal de la acompañante (nunca podrá superar las 40hrs).
  • El hogar o los hogares en los que se realizarán los cuidados.
  • La inversión inicial en material, si se ve necesario.
  • El calendario laboral de la acompañante y los periodos de vacaciones.
  • La organización de las comidas.

La casa en la que se vaya a realizar el cuidado de los menores deberá tener:

  • Ambiente preparado a las necesidades del grupo. 
  • Luz natural, ventilación, orden y limpieza.
  • Con jardín propio, cerca de un parque o zona verde.
  • Zona adaptada para el descanso (colchoncitos)
  • Zona adaptada para alimentación (dependiendo de la edad de los peques hará falta una mesa y tronas una mesa bajita con sillas a su altura).
  • Espacio amplio para el juego libre, en el que moverse libremente.
  • Elementos de seguridad básicos (protege enchufes, etc)

La familia anfitriona junto a la acompañante seleccionada para acompañar el nido prepararán el hogar para que pueda responder a las necesidades del cuidado del grupo.

Los materiales necesarios para el día a día en el nido corren a cuenta de las familias. Eso no quita que la acompañante viendo los intereses y necesidades pueda también llevar material propio. 

Los nidos de Entre Arrullos están dirigidos principalmente al cuidado durante los 3 primeros años, lo que no quita que se pueda extender hasta los 6 que es cuando se inicia la escolarización obligatoria.

No es necesario que todos los menores tengan la misma edad. De hecho consideramos más enriquecedor que puedan tener edades diversas, evocando el ambiente que puede darse en una familia. Atender a 3 bebés a la vez, puede ser mucho más desafiante que atender a un grupo con mezcla de edades. Cada uno estará enfrentando desafíos diferentes y tendrá fortalezas en las que apoyarse. Unos aprenden de otros y se ayudan mutuamente. Aprenden a cuidarse, desarrollan actitudes de atención y cuidado mutuo, cada uno de acuerdo a su momento evolutivo.  

La labor de la acompañante es fundamentalmente educativa. Ella se encargará del cuidado de los menores, acompañándoles, alentándoles, observando su desarrollo y enriqueciendo su ambiente.  

No se ocupará de cocinar ni de la limpieza del hogar, más allá de aquellas tareas que tienen una relación directa con el cuidado del menor, o que puedan tener una finalidad pedagógica en un momento determinado como por ejemplo: 

  • Preparar alguna receta sencilla como un zumo de naranja natural o hacer pan juntos.
  • En el momento de la comida, favorecer el desarrollo de hábitos de autonomía a la hora de poner la mesa, tener una alimentación variada, recoger lo que usamos, donde los peques podrán colaborar según su nivel de desarrollo, barrer y fregar el suelo si fuera necesario. 
  • Cambiar y asear a los niños cuando lo necesiten. 
  • Guardar los útiles usados por y para los niños durante la jornada (juguetes, ropa,…) manteniendo el ambiente limpio, ordenado y recogido asegurando la higiene y seguridad del menor.

El periodo de adaptación o de «conquista» es imprescindible para asegurar el éxito de la transición al nido. Pretende ayudar al peque y a sus familias a suavizar el impacto de la separación, haciendo un acercamiento progresivo que permita ir ganando confianza. 

Para lograrlo sugerimos los siguientes pasos:  

Conocer al niño, su entorno familiar, rutinas y pautas diarias para partiendo de esa base, ir progresivamente hacia las rutinas del nido.  

Estar en el nido durante la primera semana acompañado de su madre preferiblemente o en su defecto otra figura de apego (como padre, abuelos), para que comience a habituarse a la acompañante, pueda conocer el espacio (en caso de que no sea en su propio hogar) desde la seguridad que le ofrece el vínculo de apego seguro con su persona de referencia, y ésta pueda conocer más en detalle el día a día y quedarse tranquila y segura con la decisión tomada. 

Después, poco a poco, se irá reduciendo el tiempo en que los padres permanecen hasta que el peque perciba el espacio como un entorno seguro y conocido, y a la acompañante como alguien de confianza, gracias a la seguridad que le otorga la compañía del adulto de referencia. 

En un nido compartido el ambiente es muy relajado. Todos los días siguen la misma rutina, salen a tomar el aire y a dar un paseo. La ratio de 3-4 peques por hogar reduce significativamente el riesgo de enfermedad y contagio. Sin embargo puede darse el caso.

Para poder aprender uno tiene que sentirse bien. Si se encuentra mal, el mejor lugar donde puede estar es en brazos de mamá o papá.

Si el peque ha estado con fiebre, se encuentra mal y puede contagiar al resto, debería quedarse descansando y no ir al nido, al menos hasta que hayan pasado 24hrs sin fiebre. Solo así podremos estar seguros de que ha superado la enfermedad. La acompañante y la familia del peque podrán valorar cada caso, en función del estado anímico del peque. Si tiene mocos pero ha pasado buena noche y está animado, con ganas de jugar, y lleva varios días sin fiebre, podemos ver que está preparado para reincorporarse.

La relación de la acompañante con las familias se basa en la confianza y la comunicación fluida. La función de la acompañante va más allá de los cuidados diarios del peque de la casa, su labor también implica facilitar espacios de reflexión y aprendizaje con las familias, compartiendo recursos y guía práctica que les inspiren en los desafíos del día a día. 

Cada día acompañante y familia intercambian los pequeños detalles y experiencias que van coloreando la vida del niño. 

Cada trimestre en espacios de tutoría con la acompañante (para ver el desarrollo del niño, hablar de los avances conseguidos y de los objetivos para los próximos meses) o en una reunión pedagógica con todas las familias podrán tejer esa confianza e ir unificando visión. 

El nido crea un espacio de comunidad donde las familias pueden conocerse, estrechar lazos, interactuar y compartir sus experiencias. Es frecuente que se acaben compartiendo las tardes de parque, y más de una merienda juntos a lo largo de todo el curso con o sin la acompañante. 

Es la primera hora de la mañana, llega la bienvenida y con ella el momento de saludar a la mañana con canciones. Acompañado por rimas sonoras, y sencillos juegos de dedos en el regazo, despierta su atención y curiosidad. ¡Comienza el nuevo día! La acompañante prepara un espacio amplio y seguro, en el que podrá moverse libremente, con retos adaptados a su necesidad, dejando que ellos sean los protagonistas, quienes elijan el movimiento, el objeto de su interés y el momento de ir más allá. La acompañante les motivará con su presencia, mirada y dulces palabras de aliento, dándoles la seguridad y protección necesarias para que se lancen a la acción. El ambiente estará preparado con desafíos adaptados a su capacidad. Así irán desarrollando su confianza, descubriendo sus posibilidades y limitaciones. Después de un tentempié comienza el aseo y el cambio de pañal. Este es un momento de mucha intimidad y conexión, que requiere atención plena. La experimentación de vivencias de cuidado, cariño y respeto le aportan seguridad en sí mismo y saberse digno de ser amado. El agua ofrece un mundo de posibilidades sensoriales. Les encanta y es una inagotable fuente de experimentación, por lo que en un cuenco con agua templada se lavará las manos mientras escuchan el agua, la siente, y chapotea. Aprovecharemos el cambio de pañal para que pueda ir sintiendo y reconociendo las diferentes partes de su cuerpo, animándole en la adquisición del progresivo control de las mismas a partir del juego, mediante sencillas canciones, y masajes relajantes. Arrullados por suaves nanas dormirán una siestecita reparadora, para después del descanso salir a ver el mundo. Un paseo a ser posible por un entorno natural, en el que descubrir los rayos del sol a través de las hojas, escuchar el canto de los pajarillos, oxigenarse, y que todos aquellos con los que se crucen les saluden mientras sienten el calorcito del sol. El aire fresco abre el apetito, al volver a casa rica comidita le espera, con la que reponer fuerzas, mientras experimenta con nuevos sabores y texturas. Después de comer, asearse y jugar un rato, el sueño vuelve a aparecer y la acompañante con sus arrullos y un breve cuento le acompaña hasta que se rinde al sueño. Cuando despierte, mamá ya habrá vuelto a casa.

Un nido compartido es…

La forma más fácil de autogestionar los cuidados a la hora de reincorporarse al trabajo. 

Un conjunto de familias vecinas que se ponen de acuerdo para contratar juntas a una profesional que cuide de sus peques en una de sus casa mientras ellos trabajan. 

El hogar preparado para los cuidados de menores de hasta 6 años, con una ratio máxima de 4, siempre que todos sean mayores de 1 año. Lo más recomendable y económico es que sea solo 1 hogar, aunque damos la posibilidad de hasta dos. 

Una alternativa a la escolarización que permite el desarrollo saludable y salir todos los días a la calle. Los niños necesitan presencia, contacto con la naturaleza, autonomía, confianza para poder hacer y SER y eso no requiere una gran insfraestructura.

El nido se basa en una red de apoyo mutuo y colaboración entre familias vecinas que se ponen de acuerdo para compartir los servicios de una profesional que cuidará de sus peques mientras ellas trabajan. En un nido compartido las familias han llegado a un acuerdo sobre: 

  • El horario semanal de la acompañante (nunca podrá superar las 40hrs).
  • El hogar o los hogares en los que se realizarán los cuidados.
  • La inversión inicial en material, si se ve necesario.
  • El calendario laboral de la acompañante y los periodos de vacaciones.
  • La organización de las comidas.

La casa en la que se vaya a realizar el cuidado de los menores deberá tener:

  • Ambiente preparado a las necesidades del grupo. 
  • Luz natural, ventilación, orden y limpieza.
  • Con jardín propio, cerca de un parque o zona verde.
  • Zona adaptada para el descanso (colchoncitos)
  • Zona adaptada para alimentación (dependiendo de la edad de los peques hará falta una mesa y tronas una mesa bajita con sillas a su altura).
  • Espacio amplio para el juego libre, en el que moverse libremente.
  • Elementos de seguridad básicos (protege enchufes, etc)

La familia anfitriona junto a la acompañante seleccionada para acompañar el nido prepararán el hogar para que pueda responder a las necesidades del cuidado del grupo.

Los materiales necesarios para el día a día en el nido corren a cuenta de las familias. Eso no quita que la acompañante viendo los intereses y necesidades pueda también llevar material propio. 

Los nidos de Entre Arrullos están dirigidos principalmente al cuidado durante los 3 primeros años, lo que no quita que se pueda extender hasta los 6 que es cuando se inicia la escolarización obligatoria.

No es necesario que todos los menores tengan la misma edad. De hecho consideramos más enriquecedor que puedan tener edades diversas, evocando el ambiente que puede darse en una familia. Atender a 3 bebés a la vez, puede ser mucho más desafiante que atender a un grupo con mezcla de edades. Cada uno estará enfrentando desafíos diferentes y tendrá fortalezas en las que apoyarse. Unos aprenden de otros y se ayudan mutuamente. Aprenden a cuidarse, desarrollan actitudes de atención y cuidado mutuo, cada uno de acuerdo a su momento evolutivo.  

La labor de la acompañante es fundamentalmente educativa. Ella se encargará del cuidado de los menores, acompañándoles, alentándoles, observando su desarrollo y enriqueciendo su ambiente.  

No se ocupará de cocinar ni de la limpieza del hogar, más allá de aquellas tareas que tienen una relación directa con el cuidado del menor, o que puedan tener una finalidad pedagógica en un momento determinado como por ejemplo: 

  • Preparar alguna receta sencilla como un zumo de naranja natural o hacer pan juntos.
  • En el momento de la comida, favorecer el desarrollo de hábitos de autonomía a la hora de poner la mesa, tener una alimentación variada, recoger lo que usamos, donde los peques podrán colaborar según su nivel de desarrollo, barrer y fregar el suelo si fuera necesario. 
  • Cambiar y asear a los niños cuando lo necesiten. 
  • Guardar los útiles usados por y para los niños durante la jornada (juguetes, ropa,…) manteniendo el ambiente limpio, ordenado y recogido asegurando la higiene y seguridad del menor.

El periodo de adaptación o de «conquista» es imprescindible para asegurar el éxito de la transición al nido. Pretende ayudar al peque y a sus familias a suavizar el impacto de la separación, haciendo un acercamiento progresivo que permita ir ganando confianza. 

Para lograrlo sugerimos los siguientes pasos:  

Conocer al niño, su entorno familiar, rutinas y pautas diarias para partiendo de esa base, ir progresivamente hacia las rutinas del nido.  

Estar en el nido durante la primera semana acompañado de su madre preferiblemente o en su defecto otra figura de apego (como padre, abuelos), para que comience a habituarse a la acompañante, pueda conocer el espacio (en caso de que no sea en su propio hogar) desde la seguridad que le ofrece el vínculo de apego seguro con su persona de referencia, y ésta pueda conocer más en detalle el día a día y quedarse tranquila y segura con la decisión tomada. 

Después, poco a poco, se irá reduciendo el tiempo en que los padres permanecen hasta que el peque perciba el espacio como un entorno seguro y conocido, y a la acompañante como alguien de confianza, gracias a la seguridad que le otorga la compañía del adulto de referencia. 

En un nido compartido el ambiente es muy relajado. Todos los días siguen la misma rutina, salen a tomar el aire y a dar un paseo. La ratio de 3-4 peques por hogar reduce significativamente el riesgo de enfermedad y contagio. Sin embargo puede darse el caso.

Para poder aprender uno tiene que sentirse bien. Si se encuentra mal, el mejor lugar donde puede estar es en brazos de mamá o papá.

Si el peque ha estado con fiebre, se encuentra mal y puede contagiar al resto, debería quedarse descansando y no ir al nido, al menos hasta que hayan pasado 24hrs sin fiebre. Solo así podremos estar seguros de que ha superado la enfermedad. La acompañante y la familia del peque podrán valorar cada caso, en función del estado anímico del peque. Si tiene mocos pero ha pasado buena noche y está animado, con ganas de jugar, y lleva varios días sin fiebre, podemos ver que está preparado para reincorporarse.

La relación de la acompañante con las familias se basa en la confianza y la comunicación fluida. La función de la acompañante va más allá de los cuidados diarios del peque de la casa, su labor también implica facilitar espacios de reflexión y aprendizaje con las familias, compartiendo recursos y guía práctica que les inspiren en los desafíos del día a día. 

Cada día acompañante y familia intercambian los pequeños detalles y experiencias que van coloreando la vida del niño. 

Cada trimestre en espacios de tutoría con la acompañante (para ver el desarrollo del niño, hablar de los avances conseguidos y de los objetivos para los próximos meses) o en una reunión pedagógica con todas las familias podrán tejer esa confianza e ir unificando visión. 

El nido crea un espacio de comunidad donde las familias pueden conocerse, estrechar lazos, interactuar y compartir sus experiencias. Es frecuente que se acaben compartiendo las tardes de parque, y más de una merienda juntos a lo largo de todo el curso con o sin la acompañante. 

Es la primera hora de la mañana, llega la bienvenida y con ella el momento de saludar a la mañana con canciones. Acompañado por rimas sonoras, y sencillos juegos de dedos en el regazo, despierta su atención y curiosidad. ¡Comienza el nuevo día! La acompañante prepara un espacio amplio y seguro, en el que podrá moverse libremente, con retos adaptados a su necesidad, dejando que ellos sean los protagonistas, quienes elijan el movimiento, el objeto de su interés y el momento de ir más allá. La acompañante les motivará con su presencia, mirada y dulces palabras de aliento, dándoles la seguridad y protección necesarias para que se lancen a la acción. El ambiente estará preparado con desafíos adaptados a su capacidad. Así irán desarrollando su confianza, descubriendo sus posibilidades y limitaciones. Después de un tentempié comienza el aseo y el cambio de pañal. Este es un momento de mucha intimidad y conexión, que requiere atención plena. La experimentación de vivencias de cuidado, cariño y respeto le aportan seguridad en sí mismo y saberse digno de ser amado. El agua ofrece un mundo de posibilidades sensoriales. Les encanta y es una inagotable fuente de experimentación, por lo que en un cuenco con agua templada se lavará las manos mientras escuchan el agua, la siente, y chapotea. Aprovecharemos el cambio de pañal para que pueda ir sintiendo y reconociendo las diferentes partes de su cuerpo, animándole en la adquisición del progresivo control de las mismas a partir del juego, mediante sencillas canciones, y masajes relajantes. Arrullados por suaves nanas dormirán una siestecita reparadora, para después del descanso salir a ver el mundo. Un paseo a ser posible por un entorno natural, en el que descubrir los rayos del sol a través de las hojas, escuchar el canto de los pajarillos, oxigenarse, y que todos aquellos con los que se crucen les saluden mientras sienten el calorcito del sol. El aire fresco abre el apetito, al volver a casa rica comidita le espera, con la que reponer fuerzas, mientras experimenta con nuevos sabores y texturas. Después de comer, asearse y jugar un rato, el sueño vuelve a aparecer y la acompañante con sus arrullos y un breve cuento le acompaña hasta que se rinde al sueño. Cuando despierte, mamá ya habrá vuelto a casa.

La actividad de los cuidados de personas a domicilio se regula oficialmente por el régimen especial de empleadas del hogar, no está reconocida como actividad profesional. 

La empleada del hogar se contrata por la familia o familias que pone su casa a disposición del nido, es decir la anfitriona. Entre Arrullos como agencia de colocación puede hacer la tramitación en nombre de la familia y elaborar las nóminas de su empleada, pero es la familia anfitriona quién debe entregárselas cada mes. 

Es muy importante que entre la familia y la acompañante siempre exista un contrato registrado en la Seguridad Social. 

Disponer de una persona en situación irregular incurre en varios delitos penales además de alimentar el círculo de la economía sumergida. Puede que parezca un ahorro para la familia, pero a la larga supone una pérdida mayor. 

Desde un punto de vista económico, el tener a una empleada del hogar sin contrato puede implicar sanciones económicas que van desde los 600€ a los 100.000€. Además, de darse el caso, el trabajador que ha estado en situación irregular también puede reclamar parte de su sueldo durante un año, además de un plus de recargo que asciende al 10%.

No solo eso, la propia Seguridad Social también puede llegar a reclamar parte de estas diferencias salariales durante un total de 4 años. Esto también contará con un recargo que sube del 10% hasta el 20%. Por lo tanto, lo que se ahorra una familia contratando de manera ilegal puede volverse en su contra en muchas ocasiones.

Además al contratar de manera ilegal, no cuentas con las garantías de que la persona sea alguien con formación y experiencia en las tareas de atención a menores en el hogar. Esto afecta directamente a tu hijo o hija. No es la primera vez que se han denunciado situaciones en las que se han contratado los servicios de una persona de manera ilegal y ha acabado mal. Si no se cuenta con contrato, la familia no podrá reclamar derechos.

No contratar legalmente supone un alto riesgo para la seguridad del menor, de la familia y de la profesional. La ley respalda y protege a las familias ante cualquier incidencia relacionada con las actuaciones de la acompañante y cubre económicamente las posibles bajas, accidentes laborales, etc. 

En Entre Arrullos trabajamos para dignificar la profesión del cuidado de la infancia y recuperar la crianza en el hogar para los tesoros de la casa, con la tranquilidad y seguridad que ello supone.

Nos parece fundamental que tu peque y tu familia pueda tener un referente profesional con quien consultar, que os acompañe durante los desafíos de los primeros años. Para poder ofrecer estabilidad a tu peque y a tu familia hemos optado por asegurar un sueldo que les permita vivir dignamente y poder comprometerse a largo plazo con el nido y las familias que lo conforman.

Como agencia de colocación, Entre Arrullos os dejará el contrato laboral en el área de descargas.

Si tienes certificado digital, te enviaremos la petición online a través del sistema RED de la seguridad social para realizar los trámites en tu nombre. Si no, os dejamos toda la documentación necesaria en el área de descargas. Una vez comprobados todos los datos, lo imprimís, y enviamos un mensajero a recoger la documentación.

Después presentaremos personalmente la documentación en la TGSS para realizar el  alta de la acompañante.

Al finalizar la tramitación podrás encontrar toda la documentación asociada en el área de clientes de la familia anfitriona.

Las empleadas del hogar tienen los mismos derechos y deberes que el resto de trabajadores, pero con algunas especialidades:

  • El periodo de prueba no puede superar los 2 meses.
  • Existen reglas especiales que aseguren las condiciones de seguridad y salud durante el trabajo, debido a que se realizan las funciones en un domicilio, no un centro de trabajo.
  • Los accidentes trabajando, aunque sean en una casa se considerarán accidente de trabajo. 
  • La jornada máxima legal será de 40 horas a la semana. 
  • Tiene derecho a 30 días de vacaciones, que se pueden dividir en 2 o más periodos, pero uno de estos períodos tiene que ser como mínimo de 15 días consecutivos. El tiempo de disfrutar estas vacaciones se tiene que pactar, y si no se llega a un acuerdo, 15 días los decide quién contrata y 15 días el trabajador.
  • Los empleados del hogar no cotizan por desempleo y por lo tanto, al cesar en el trabajo no tienen derecho a paro, salvo que tuvieran cotizaciones acumuladas anteriores de otros trabajos en el régimen general.
  • Tiene cubierta la asistencia sanitaria por enfermedad, accidente y maternidad. Hay derecho a la prestación por maternidad, paternidad, etc y también se cotiza para la pensión de jubilación.

Sí, el empleador está obligado a entregar una nómina cada mes con el importe del salario percibido.

Para ayudaros con esta gestión nuestro equipo os dejará la nómina mensual en el área de descargas de la familia anfitriona, así podréis cumplir con la legalidad y hacérsela llegar a vuestra acompañante puntualmente.

El régimen especial de empleadas del hogar establece que deben disfrutar de al menos 30 días naturales de vacaciones al año, independientemente del número de horas que se hayan establecido en el contrato.

Las vacaciones se calculan proporcionalmente al tiempo trabajado, llegando a 30 días naturales al completar un año. Cada mes trabajado equivale a 2,5 días de vacaciones.

Estos días establecen el mínimo legal, pero puede acordarse una mejora de las condiciones siempre que todas las personas implicadas estén de acuerdo.

No es lo mismo que sean 30 días naturales que 22 días hábiles, ya que con 30 días de vacaciones si en medio cae un festivo, se perdería, mientras que si contamos por días hábiles no.

Nuestra recomendación es que al comienzo del nido se decidan los días de vacaciones de mutuo acuerdo entre las partes. Siempre que sea así, no será necesario ningún preaviso o formalidad.

En caso de no llegar a un acuerdo, cada una de las partes tiene derecho a decidir 15 días, comunicándolo con al menos 2 meses de anticipación. Vemos importante aclarar que en ningún caso se le puede decir a la acompañante «cógete vacaciones mañana», tiene que saberlo con al menos dos meses de preaviso para asegurar que pueda organizar su disfrute.

En un nido compartido el ambiente es muy relajado. Todos los días siguen la misma rutina, salen a tomar el aire y a dar un paseo. La ratio de 3-4 peques por hogar reduce el riesgo de lesión en las profesionales y reduce significativamente las posibilidades de enfermedad y contagio. Sin embargo puede darse el caso. 

Si la acompañante se pone mala o sufre un accidente trabajando tendrá que solicitar la baja médica.

Lo suyo es que pueda descansar y recuperarse cuanto antes, así evitaremos además el posible riesgo de contagio a los menores. Conviene valorar la duración esperada de la enfermedad, si es algo de 3 días o menos, no merece la pena iniciar un nuevo proceso de selección, y que los peques pasen por el mal trago de quedarse con alguien nuevo si su acompañante pronto va a estar recuperada. Las familias pueden organizarse para quedarse con sus respectivos hijos o turnarse.

Otra cosa es el caso poco probable de que por ejemplo se rompa un tobillo y tenga que estar un mes de baja, en ese caso si que convendría buscar una sustituta que pueda cubrirla mientras se recupera. 

En función de la causa de la baja médica podemos encontrar:

Contingencias comunes: Enfermedad común o accidente no laboral con lo que se percibirá el siguiente salario (a menos que las partes hayan acordado otra cosa):

  • Los tres primeros días no se cobra nada.
  • Del cuarto al vigésimo día -20 día de enfermedad- se percibe el 60 % de la base reguladora.
  • A partir del día 21 de baja, ese día incluido se percibirá el 75 % de la base reguladora.

Contingencias profesionales: Si la causa es por una cuestión laboral, por ejemplo un accidente laboral o una enfermedad ocasionada con motivo del trabajo se percibirá las siguientes cuantías:

  • El día de la baja se debe de percibir el salario íntegro.
  • Desde el día siguiente de la baja se percibe el 75% de la base reguladora. La base reguladora es la que aparece en la nómina y depende del salario del trabajador.

La base reguladora viene recogida en la nómina de la trabajadora, y depende del salario.

Además, se tiene que coger la base reguladora del mes anterior a la baja médica. Si no existe una nómina del mes anterior, por que es su primer mes de trabajo, se cogerá la base reguladora de ese mes.

El artículo 11 del Real Decreto 1620/2011 establece las causas de extinción de la relación laboral:

Un contrato temporal se podrá finalizar cuando termine la causa temporal que lo motivó. Dando lugar a una indemnización de 12 días por año trabajado o, lo que es lo mismo, un día por cada mes de trabajo.

Con contrato indefinido, el empleador podrá extinguir la relación laboral por dos motivos:

    • Desistimiento del empleador: Informándose obligatoriamente por escrito con un preaviso de 20 días naturales si se tiene más antigüedad de un año o de siete días en caso contrario. Además, se tendrá que pagar una indemnización de doce días por año trabajado. No se necesita ninguna causa que justifique la extinción de la relación laboral.
    • Despido disciplinario, debido a un comportamiento grave del trabajador incumpliendo sus obligaciones laborales. En este caso, no hay derecho a indemnización ni es necesario un preaviso, pero se deberá entregar una carta de despido indicando las causas que han justificado la decisión.

En cualquiera de los casos se podrá impugnar la extinción de la relación laboral en un plazo de 20 días hábiles desde la fecha efectos del despido para considerar el despido como improcedente, si el despido no ha sido efectuado de manera correcta.

Si se consigue la improcedencia del despido, se tendrá derecho a una indemnización de 20 días por año trabajado. Así mismo, se puede solicitar la nulidad del despido, aunque la consecuencia no sería la reincorporación al puesto de trabajo, pero si salarios de tramitación y la posibilidad de solicitar una indemnización de daños y perjuicios.

Por último, siempre se tiene derecho a finiquito, independientemente de cual sea la causa de extinción de la relación laboral.

El finiquito incluye todos aquellas cuantas salariales que el empleador adeuda al trabajador en el momento de la extinción, comprendiendo normalmente los siguientes conceptos:

  • Pagas extraordinarias, si es que no estaban prorrateadas.
  • Vacaciones generadas y no disfrutadas
  • Salario del mes en que se ha extinguido la relación laboral.

Nuestro equipo de selección conoce personalmente a las acompañantes de la plataforma, asegurando que cumplen el estándar de calidad que tu familia y tu peque merecéis.

A la hora de seleccionar a las profesionales tenemos muy en cuenta los siguientes requisitos:

  • Pasión por la educación.
  • Compromiso a largo plazo (al menos 2-3 años). 
  • Certificado negativo de delitos sexuales.
  • Curso de primeros auxilios en bebés y niños.
  • Carnet de manipulador de alimentos. 
  • Titulación relacionada con la infancia (técnico ed.infantil, magisterio, pedagogía, psicología…)
  • Formación en crianza (BLW, porteo…) y pedagogías alternativas. 
  • Experiencia mínima de 1 año atendiendo  a menores de 3 años.
  • Experiencia con bebés en su primer año de vida.
  • Experiencia previa cuidando en el hogar.
  • Buenas referencias.

Todas las acompañantes han pasado un proceso de selección grupal y una entrevista personal.

Aunque entre los perfiles podrás ver que varios que tienen un buen nivel en otros idiomas, queremos aclarar que nuestra especialidad son las profesionales con formación y experiencia en pedagogías alternativas. Por lo que no consideramos el dominar otro idioma como un requisito imprescindible. Defendemos que el idioma en el que mejor podemos expresarnos y conectar con otros es nuestra lengua materna.

Whant to join us?

If you’re a successful professional who’s looking for a more sensible commute.

CONTACT US

©Nounous Entre Arrullos2020

Ponte en contacto con nosotras

No estamos por aquí ahora mismo. Pero puedes enviarnos un mail y te contestaremos lo antes posible.

Enviando
Hola, soy María, ¿en qué puedo ayudarte? whatsapp
es_ESSpanish
es_ESSpanish

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

o    

¿Olvidó sus datos?

Create Account