Blanca

Blanca

Mi nombre es Blanca, me empecé a acercar a una mirada respetuosa hacia la infancia siendo monitora del campamento de una asociación de barrio con las peques de 3 a 5 años; la forma que tenían de relacionarse con las peques era diferente a lo que había visto y  la curiosidad me llevó a profundizar en eso de entender a las personas pequeñas como personas enteras y no como proyectos futuros de las expectativas adultas.

Me matriculé entonces en el ciclo de educación infantil a distancia para tener el título como recurso, y a distancia para mantener la ilusión por la infancia y buscar la propia bibliografía en la que basarme, no quería quedarme sólo en lo que me contasen las profesoras.

Seguí después con cursos de pedagogía activa en Alavida, Tartaruga y el Jardín Pirata, haciendo a la vez observaciones en distintos proyectos pedagógicos, y siendo sustituta actualmente en dos de ellos, además de acompañar a un grupo de peques en la naturaleza.

Todo este camino de acompañar a las criaturas se ha juntado (o igual me ha llevado) a querer conocerme y entenderme más, por lo que empecé hace ya unos años un trabajo terapeútico y empecé a formarme también con Antonio Guijarro en escucha activa desde un enfoque rogeriano.

Esta herramienta de la escucha la considero muy importante a la hora de relacionarme con las demás, y sobre todo a la hora de acompañar a las más pequeñas. Este tipo de escucha propone observar a la otra persona sin juzgar, atendiendo a las emociones que mueven a cada persona a hacer lo que hace y estar como está, acogiendo cada estado sin querer cambiarlo o apaciguarlo, simplemente mostrando comprensión y una apertura a lo que pueda necesitar la persona a la que escuchas.

Por ahora hasta aquí me ha traído mi curiosidad, sigo buscando nuevas fuentes de información de las que aprender y con las que poder contrastar las creencias que voy anclando, que como todo en la vida, cambian en función de las experiencias y trayectorias que persigamos.

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